Cuando hablamos de agresión lo primero que se nos viene a la cabeza es la violencia física de una persona hacia otra, pero esto no es así…

¿Cómo que no?

Pues NO, la agresividad puede darse haciendo uso de la fuerza física como haciendo uso de las palabras.

A continuación te mostraré todo lo que debes saber sobre ella, qué es, sus indicadores, causas y lo más importante ¿Cómo controlarla?

¿Qué es la Agresividad?

La definición de agresividad es muy amplia, no obstante y si la simplificamos podemos decir que es un estado emocional, consistente en el deseo repentino de causar un daño a algo o alguien.

Su expresión más común es la conducta que toma una persona cuyo propósito principal es herir a otra  de forma física o psicológica.

La agresividad puede aparecer como reacción a otra acción (violenta o no) o sin razón aparente. Puede estar dirigida a causar daño directamente a alguien o a dañar las relaciones sociales bien sea del individuo o grupo.

Hay dos tipos de agresividad , la agresividad psicológica y la agresividad física. Las dos son un problema social importante y ocasionan grandes estragos.

A diario la puedes ver en muchos niveles y circunstancias, desde la agresividad infantil hasta los asesinatos.

En ciertas circunstancias la agresividad se considera un comportamiento normal siempre que se haya originado como método de protección del propio individuo o su entorno.

Lo importante es saber manejarla. Cuando una persona agresiva no controlar sus impulsos y permite que sus reacciones se manifiesten de manera descontrolada, esto tiene efectos negativos, afectando a la misma persona y a su entorno.

La agresividad implica violencia.  Esta violencia no se refleja solamente en acciones físicas como los golpes o peleas, también se ve en palabras, gestos y en actitudes que generan miedo en los demás.

El colmo es que hay actitudes agresivas y violentas que son socialmente aceptadas, e incluso “obligadas”. Entre las que más fácilmente se podrían identificar están las que se ejercen en el machismo.

La agresividad es una reacción que puede ocasionar graves consecuencias a nivel macro.

Causas de la Agresividad

Existen varias teorías sobre las causas de la agresividad. Pueden ser de tipo biológico, sicológico o social.

También  se plantea que la agresividad se origina por impulsos internos del individuo y que cada quien tiene sus propios motivos para ser agresivo.

Otros se van por la teoría reactiva  que se refiere a la agresividad como respuesta a situaciones que representan una amenaza.

Por algún tiempo se planteó que la causa de la agresividad radicaba en factores externos que provocaban la conducta agresiva como por ejemplo la frustración. El sentimiento de frustración desencadenaba la agresividad hacia el causante de esa sensación.

Posteriormente se llegó a la conclusión que la agresividad puede originarse por múltiples causas en las que intervienen factores como la educación, las diferencias individuales y el estado de ánimo.

A estos factores se les suma otros como el consumo de drogas o alcohol, situaciones de hacinamiento, competencia entre otros.

Estos factores pueden darse solos o combinados y en general es muy difícil determinar qué es lo que exactamente desencadenó la agresividad.

Las causas también pueden ser de diferentes categorías dependiendo si se trata de un niño o un adulto. En los niños por ejemplo algunas de la causas puede ser la imitación, repiten patrones de conducta, conflictos en el entorno familiar, falta de afecto o un estilo de crianza disfuncional.

Indicadores de la Agresividad ¿Eres Agresivo?

Reconocer a un individuo agresivo es importante, bien sea para evitar ser objeto de sus reacciones violentas o bien para ayudarlo a controlarlas.

Uno de los principales características de la agresividad, es el tono de voz y la forma de hablar que tiene el individuo. Habla muy fuerte, casi a gritos y en tono amenazador, interrumpe constantemente a su interlocutor y prácticamente no le deja expresarse.

No acepta que se le contradiga o que se exprese una opinión diferente de la que tiene. Su reacción es de clara molestia cuando esto ocurre.

Tienden a invadir el espacio personal de los demás, sobre todo a modo de intimidación.

El interactuar con una persona agresiva provoca estados de tensión ya que la comunicación con ellos resulta muy difícil. Puede resultar agotador tener que medir cada palabra para que no se desate un episodio de agresividad.

Cuando una persona agresiva está a punto de sufrir un episodio,  hay ciertos detalles que nos lo indica. Por ejemplo, la sudoración aumenta, aprieta con fuerza los puños y la respiración se torna más rápida. Puede incluso secársele la boca y perder su color natural.

¿Cómo Controlar la Agresividad?

Para controlar la agresividad se aplican determinados tratamientos que pueden ir desde la administración de fármacos hasta las terapias conductuales. Todo depende del tipo de agresividad y de los niveles que sea capaz de alcanzar.

Además de esto el propio individuo puede desarrollar ciertos hábitos que le ayuden a controlar la agresividad.

Aprender técnicas de respiración y relajación puede resultar muy útil.

Mantenerse alejado de las drogas y el alcohol.

Practicar algún deporte que sea de alta exigencia.

Procurar alejarse de las situaciones que puedan desencadenar la agresividad hasta tanto no se aprendan a controlar adecuadamente.

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